Inauguración cursos CAEM y CCEM

19 de enero de 2026

General (r) Roosvelt Hernández

Ministro de Estado en el Despacho de Defensa Nacional

Señor Subsecretario de Estado del Despacho de Defensa Nacional, licenciado Orlando Garner Ordóñez; señor Jefe del Estado Mayor Conjunto, General de Brigada Héctor Benjamín Valerio Ardón; señores miembros de la Junta de Comandantes; Director de la Escuela de Comando y Estado Mayor, Coronel de Infantería, Diplomado de Estado Mayor, Melvin Edgardo Flores Núñez; señores Directores, Jefes de Organismos y Dependencias del Estado Mayor Conjunto; señores instructores de Brasil; invitado a la Escuela de Comando y Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Honduras, Mayor de Comunicaciones Anderson Lima Dos Santos; padre Hernán Carrillo; señores oficiales que el día de hoy inician su curso; invitados especiales; medios de comunicación.

Quiero resaltar también la presencia de mi General de Brigada en la honrosa condición de retiro, Diego Almendárez. Muchas gracias por estar aquí presente, por acompañarnos como siempre. Asimismo, resaltar el acompañamiento que hemos tenido de la República Federativa de Brasil, que ha sido —por experiencia propia— un valor agregado con mucho fundamento en la doctrina militar. Nuestro agradecimiento sincero.

A todos ustedes, muy buenas tardes.

Son ya las 12:25, y hoy nos encontramos en esta convergencia que llamamos el culto a la doctrina, el culto al conocimiento. Uno de los pensadores de nuestra patria, el abogado José Cecilio del Valle, mencionó que los pueblos procuran seriamente la educación de sus hijos, porque si no hay luces y virtudes en ellos, la libertad solamente estará escrita en la Constitución que la declara; es decir, únicamente en el papel.

Si no hay luz ni virtud, si no hay referencia, si no hay perfilamiento, si no hay buen ejemplo, la libertad se convierte en una condición frágil. A veces somos esclavos de nosotros mismos, de nuestras inseguridades y de nuestra falta de autoconocimiento.

Quiero que giren su cabeza hacia el lado derecho y también hacia el izquierdo. Observen al grupo de esposas y esposos. Identifíquense en sus miradas, observen cómo se sonríen. Eso es producto de una decisión. Están aquí porque tomaron una decisión, y aquí estamos preparándonos para tomar decisiones.

Tomamos decisiones todo el tiempo, muchas veces al vaivén de las emociones. Si recuerdan cuando se conocieron, todo inició con una emoción, una sensación que comienza por uno de los sentidos aristotélicos: la vista, el oído, el olfato. La emoción es temporal, pero genera un sentimiento, y el sentimiento se piensa, porque perdura en el tiempo.

Por eso, cuando reencontramos amigos de la niñez después de mucho tiempo, sentimos satisfacción: hubo una conexión emocional. Existen emociones placenteras y displacenteras. Imagínense tomar decisiones donde administramos recursos, poder, personal, recursos financieros, desde una emoción displacentera como la ira, el odio, el resentimiento o el deseo descontrolado. De ahí la importancia de la conciencia.

“Si no hay luz y virtud en ellos, la libertad solo estará escrita en el papel”.

Existen cuatro estados de conciencia:Yo sé que sé, Yo sé que no sé, Yo no sé qué no sé, Yo no sé qué sé.

Parece un trabalenguas, pero tiene sentido. Yo sé que sé hablar español. Yo sé que no sé hablar portugués. Yo no sé qué hay en la muerte. Y yo no sé qué sé. Y ahí quiero llegar: yo no sé qué sé.

Durante este proceso doctrinal, ustedes descubrirán capacidades que no sabían que tenían. Por eso les recomiendo leer sobre el Efecto Rubicón: una vez cruzado, no hay vuelta atrás.

Esta mañana hablábamos sobre un curso internacional de control y manejo de insectos forestales y la protección del medio ambiente. Les decía que debemos conocer cuatro grandes lógicas o propósitos:

  1. La teología: la razón y el propósito de Dios.
  2. La psicología: conocernos a nosotros mismos como tomadores de decisiones.
  3. La sociología: comprender a la sociedad, a nuestro prójimo.
  4. La ecología: comprender nuestro territorio, nuestros recursos naturales.

Nuestra Constitución nos manda a proteger la integridad territorial, que incluye población, gobierno y recursos. Para cumplir ese mandato necesitamos conocimiento. “Mi pueblo pereció por falta de conocimiento”.

El liderazgo exige excelencia. Quien habla tres idiomas tiene ventaja competitiva. Quien maneja finanzas, recursos humanos y posee inteligencia emocional tiene ventaja. Pero, sobre todo, quien tiene ética y moral ejerce verdadero liderazgo.

El objetivo final es el bien común, proteger a la sociedad en su conjunto.

Quiero referirme brevemente a dos elementos: la voluntad y el tiempo.
El tiempo tiene tres dimensiones:

  • Presente pasado (memoria).
  • Presente actual (atención).
  • Presente futuro (expectativas y planificación).

La voluntad es poder. Etimológicamente significa querer, desear. Es la fuerza que nos ha traído hasta aquí.

Dios nos ha dado energía y capacidad cognitiva, pero no nos dio el tiempo: ese es limitado. Debemos combinar energía, pensamiento y tiempo para alcanzar la excelencia.

Quiero felicitar nuevamente a la República Federativa de Brasil. Por experiencia propia, tuve instructores brasileños y estadounidenses, y no encontré diferencia doctrinal: eso es identidad profesional.

El psicopedagogo Jeanine Bloom habló de la taxonomía del aprendizaje y sus seis niveles: Conocer, Comprender, Aplicar, Analizar, Sintetizar y Evaluar.

Quien alcanza estos niveles puede convertirse en instructor, no desde la amenaza, sino desde la motivación, creando un ambiente propicio para el aprendizaje.

Les dejo un consejo final: aprendan a contemplar el ser. Reconozcan las virtudes y talentos de sus compañeros. Existen dos formas de aprender: por razonamiento y por imitación. Cuando reconocemos la virtud ajena, activamos nuestras neuronas espejo y aprendemos inconscientemente.

Fuera los egos, individuales o colectivos. Somos una sola institución, un solo curso: Curso 38 y Curso 23 del CAEM. Siéntanse privilegiados. En el futuro ustedes serán los referentes y líderes de esta institución.

Que Dios bendiga sus vidas y sus familias. Hay mucha esperanza puesta en ustedes. Todo este esfuerzo debe redundar en beneficio de la sociedad hondureña.

Muchas gracias y que tengan una feliz tarde.

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