Inauguración del curso internacional manejo de fuego y protección ambiental

19 de enero de 2026

General (r) Roosevelt Hernández

Ministro de Estado en el Despacho de Defensa Nacional

Señor subsecretario de Estado en el Despacho de Defensa Nacional, licenciado Orlando Gardner Ordóñez; señor Jefe del Estado Mayor Conjunto de la Fuerza Armada de Honduras, general de brigada Héctor Benjamín Valerio Ardón; señores miembros de la Junta de Comandantes y del Comando de la Policía Militar del Orden Público; señor Comandante del Comando de Apoyo Ecosistema y Medio Ambiente C-9, coronel de Artillería, diplomado de Estado Mayor Gustavo Armando Campbell Rodríguez; señor comandante del Benemérito Cuerpo de Bomberos, coronel de Bomberos Ángel Romelio Funes Juárez; señores oficiales superiores y subalternos, suboficiales, cadetes y personal de tropa; Padre Javier Martínez; invitados especiales; medios de comunicación; y, en especial, los alumnos de este curso, representados por las Fuerzas Armadas de Honduras y las instituciones que convergemos en nuestra naturaleza institucional, como COPECO, el Cuerpo de Bomberos y otras entidades, así como las Fuerzas Armadas de países amigos como Guatemala, República Dominicana y Nicaragua: tengan todos muy buenos días.

Hoy es un día importante para nuestra vida personal, nuestra vida institucional y también para la vida de nuestros países, aquí representados por todos los presentes. En mi intervención deseo dejar un mensaje reflexivo sobre la tarea que vamos a realizar.

Si bien es cierto, este es el Noveno Curso Internacional de Manejo de Incendios Forestales y Legislación y Protección del Medio Ambiente, es importante tomar conciencia de lo que implica. Será un período de aproximadamente dos semanas, en el que habrá actividad física y trabajo en un ambiente al que los militares estamos acostumbrados por nuestros años operativos.

La importancia radica en tomar conciencia del trabajo que hacemos y en entender que nos convertimos en vectores o multiplicadores del conocimiento, para aplicarlo y llevar esa experiencia al seno de nuestras instituciones.

Quiero enfatizar que este conocimiento debe partir de cuatro lógicas o razones fundamentales. La primera es la teología, la razón de Dios, nuestro Creador, quien no solo creó un país, sino toda la existencia: el universo y, dentro de él, nuestro planeta.La segunda es la psicología, el conocimiento de la psiquis, es decir, conocernos a nosotros mismos. La tercera es la sociología, la lógica y el propósito de nuestra sociedad, de nuestra comunidad y de nuestro prójimo. Y la cuarta, que es la que hoy nos ocupa, es la ecología: la razón y el propósito de nuestro ecosistema y del medio ambiente.

Todo lo que tenemos y tocamos —las herramientas, la vestimenta, el pavimento sobre el que estamos, el casco que llevamos, este micrófono, este folder— proviene del ecosistema. Todo resulta de él. Es el material que permite lograr el progreso y la calidad de vida material. De ahí proviene todo, y por eso, cuando protegemos el medio ambiente, en realidad nos estamos protegiendo a nosotros mismos.

Esto nos lleva al tema de la convivencia social y a la voluntad de vivir. El ser humano busca la vida en colectividad porque, de manera individual, somos débiles. En grupo, las debilidades individuales desaparecen y se fortalecen las capacidades colectivas.

Este grupo que hoy inicia el curso es clave. Más de cien personas no son suficientes por sí solas para proteger todo el medio ambiente, pero sí lo son cuando multiplican el conocimiento en sus unidades, Fuerzas Armadas e instituciones, despertando conciencia sobre la importancia de proteger el entorno natural.

Del medio ambiente emana el poder económico, el comercio, la medicina, el trabajo y la fuente de vida. Tal vez uno no se beneficie de manera directa al proteger un área específica, pero ese beneficio llega a toda la sociedad, y finalmente también a uno mismo.

Este curso no solo se enfoca en el control y manejo de incendios forestales, sino también en la legislación y protección del medio ambiente. El problema no es el capitalismo, sino el consumismo desmedido que agota los recursos naturales. Extraer sin medida del ecosistema deteriora el entorno y afecta nuestra calidad de vida.

Por eso debemos profundizar en este conocimiento y desarrollar pasión por lo que hacemos. Cuando entendemos que nuestro trabajo tiene un propósito de bien común, nace el compromiso y el amor por servir.

Recuerdo que, desde los 11 años, aprendí un código de ética en el movimiento Scout. El artículo número 6 de la Ley Scout dice: “El scout ve en la naturaleza la obra de Dios y protege a los animales y a las plantas”. Esto forma un humanismo profundo, un sentimiento fraterno por todos los seres vivos, con un propósito final: la conservación de nuestra humanidad en equilibrio con el ecosistema.

Más allá de las capacidades físicas y teóricas que desarrollarán en el curso, lo fundamental es la conciencia ecológica. Gracias a las políticas estratégicas impulsadas por este gobierno, como la conformación de los Batallones Verdes, hoy Honduras avanza significativamente en la protección del medio ambiente.

No debemos descansar únicamente en apagar incendios o reforestar. Es igual de importante identificar y detener el delito ambiental, frenar la acción criminal que destruye los recursos naturales para beneficio personal o grupal, en detrimento de la herencia pública de nuestro ecosistema.

Dejo este mensaje para que, durante estas doce semanas de formación, interioricen este conocimiento y luego lo compartan con sus pares en sus instituciones.

Agradezco al Comando de Apoyo y Ecosistema, liderado por el coronel Gustavo Campbell, quien, aunque asume como nuevo comandante, cuenta con vasta experiencia y sabemos que tendrá un excelente desempeño.

Finalmente, agradecemos al Divino Creador por permitirnos ser parte activa en la protección y conservación de nuestro medio ambiente, con el objetivo de proteger a la sociedad hondureña.

Muchas gracias a todos, y que sigamos guiados por esa actitud de servicio, que no es más que la virtud de hacer el bien común sin esperar recompensa alguna.

Compartir